Este producto innovador representa una alternativa ecológica a los productos químicos agresivos. El preparado se basa en un derivado del aceite de coco (cocamidopropil betaína), que tiene un efecto mecánico secundario sobre las plagas. Al entrar en contacto con una babosa, la sustancia activa altera la tensión superficial de su moco protector, creando una barrera física y evitando que siga moviéndose. Es una forma eficaz de proteger las abundantes cosechas de su jardín sin envenenar el suelo con metales pesados.
Instrucciones de uso:
Rocíe el producto uniformemente directamente sobre la babosa 2—3 veces. La sustancia crea una capa envolvente que priva a la plaga de la capacidad de deslizarse sobre la superficie.
Atención: el preparado no debe rociarse directamente sobre las inflorescencias o frutos de las plantas para evitar alterar sus cualidades gustativas o dañar los tejidos delicados.
Composición y seguridad.
Componente principal: 1-Propanaminio, derivados de 3-amino-N-(carboximetil)-N, N-dimetil, N-coco-acilo, hidróxidos, sales internas (tensioactivo a base de ácidos grasos de aceite de coco). A pesar de su origen natural, el producto puede causar una reacción alérgica al contacto con la piel.
Almacenamiento: almacenar en el envase original bien cerrado a temperatura ambiente. Proteger de la luz solar directa. Mantener fuera del alcance de los niños.
* Las babosas en los huertos se multiplican con alta humedad y temperaturas moderadas. Son muy amantes de la humedad y mueren en ausencia de ella. Dañan plántulas y plantas adultas de col, lechuga, pepinos, tomates, zanahorias, rábanos, patatas, guisantes, frijoles, así como brotes jóvenes y frutos. Causan el mayor daño en la segunda mitad del verano.
Las babosas son nocturnas y durante el día se esconden en lugares frescos bajo terrones de tierra, tablas, etc. Se pueden recoger manualmente de debajo de varios refugios (tablas, trapos húmedos, hojas grandes) dispuestos en el lugar entre las plantas durante varios días seguidos. Se pueden colocar cebos hechos de cáscaras de sandía, melón, calabaza y calabacín entre las hileras. Al amanecer, se recogen y destruyen. Si hay muchas babosas, el suelo debajo de las plantas se espolvorea con superfosfato triturado (30—40 g/m²) o cal apagada (o una mezcla de cal y polvo de tabaco).

