Calabaza "Jack O`Lantern"
Calabaza "Jack O`Lantern".
Ideal tanto para una alimentación ligera como para manualidades de Halloween.
Variedad temprana, resistente al frío y muy productiva, de mesa. Frutos redondos, moderadamente acanalados, de 4–5 kg y 25–30 cm de diámetro.
Pulpa de sabor excelente: naranja intenso, crujiente, muy aromática, con alto contenido de caroteno y azúcares. Gran valor nutritivo y dietético.
Buena capacidad de transporte, excelente conservación y resistencia a enfermedades.
Siembra directa: finales de mayo–principios de junio (2–3 semillas por hoyo, a 5–6 cm de profundidad, 70 cm entre hoyos). Aclareo tras la nascencia.
También puede cultivarse con plantel: trasplante de plántulas de 20 días cuando pase el riesgo de heladas. Despunte del tallo principal sobre la 4.ª hoja; en los laterales se dejan 1–2 frutos.
Marco de plantación: 70 x 70 cm.
Para buen crecimiento y abundante fructificación se requiere riego oportuno, escarda regular, aireación del suelo y abonado con fertilizantes minerales.
Cultivo.
La calabaza tiene requisitos similares a los del pepino en campo abierto, pero es más resistente a condiciones adversas, especialmente a las temperaturas, por lo que se adapta mejor al cultivo al aire libre. La germinación y el desarrollo del polen se producen a temperaturas más bajas que en pepino (+14…+15°C) y melón (+18°C). El tiempo cálido y un buen suministro de humedad favorecen el crecimiento; además, la calabaza puede estar sin riego más tiempo que el pepino. Debido a su sensibilidad al viento, a menudo se recomienda cultivarla entre plantas de maíz. Prefiere suelos sueltos y ricos en humus, y responde bien a los abonos orgánicos.
No tolera el cultivo repetido tras otras cucurbitáceas; esto también debe considerarse al cultivarla en montones de compost. Para adelantar la cosecha, se pueden producir plántulas en invernadero. En macetas de 10 cm se siembran 2–3 semillas a 2–3 cm de profundidad. Germinan a +15…+20°C. Después se mantiene +18/+14°C (día/noche). A las 3 semanas, las plántulas tienen 2 hojas y están listas para trasplantar. Se recomienda endurecerlas para mejorar la tolerancia al frío.
Se trasplantan a mediados de mayo, cuando pasa el riesgo de heladas nocturnas. Densidad: tipo calabacín 0,5–1 planta por 1 m²; para tipos rastreros, alrededor de 0,3 plantas/m². El cultivo sobre film de acolchado da muy buenos resultados; en ese caso es posible la siembra directa.
Cuidados: se limitan a aireaciones repetidas y poco profundas. Hacia el final del ciclo puede ser necesario controlar malas hierbas (escarda manual). No se requiere poda especial.
La lucha contra plagas y enfermedades suele ser secundaria. Los daños más notables los causan virosis (hay que controlar los vectores) y el oídio tardío.
Cosecha y conservación.
Se cosecha antes de las primeras heladas cuando los frutos alcanzan plena madurez. Se deja un pedúnculo de unos 10 cm. Según la productividad (promedio 4–5 frutos por planta), se recolectan frutos individuales de distinto peso. Algunos pueden llegar a 120 kg y el rendimiento superar 1000 q/ha. Se conserva desde varias semanas hasta varios meses. La temperatura óptima durante las dos primeras semanas de conservación es +24…+30°C; en ese período el fruto termina de madurar y la corteza se endurece. Después, la temperatura se reduce a +10…+13°C.
Ideal tanto para una alimentación ligera como para manualidades de Halloween.
Variedad temprana, resistente al frío y muy productiva, de mesa. Frutos redondos, moderadamente acanalados, de 4–5 kg y 25–30 cm de diámetro.
Pulpa de sabor excelente: naranja intenso, crujiente, muy aromática, con alto contenido de caroteno y azúcares. Gran valor nutritivo y dietético.
Buena capacidad de transporte, excelente conservación y resistencia a enfermedades.
Siembra directa: finales de mayo–principios de junio (2–3 semillas por hoyo, a 5–6 cm de profundidad, 70 cm entre hoyos). Aclareo tras la nascencia.
También puede cultivarse con plantel: trasplante de plántulas de 20 días cuando pase el riesgo de heladas. Despunte del tallo principal sobre la 4.ª hoja; en los laterales se dejan 1–2 frutos.
Marco de plantación: 70 x 70 cm.
Para buen crecimiento y abundante fructificación se requiere riego oportuno, escarda regular, aireación del suelo y abonado con fertilizantes minerales.
Cultivo.
La calabaza tiene requisitos similares a los del pepino en campo abierto, pero es más resistente a condiciones adversas, especialmente a las temperaturas, por lo que se adapta mejor al cultivo al aire libre. La germinación y el desarrollo del polen se producen a temperaturas más bajas que en pepino (+14…+15°C) y melón (+18°C). El tiempo cálido y un buen suministro de humedad favorecen el crecimiento; además, la calabaza puede estar sin riego más tiempo que el pepino. Debido a su sensibilidad al viento, a menudo se recomienda cultivarla entre plantas de maíz. Prefiere suelos sueltos y ricos en humus, y responde bien a los abonos orgánicos.
No tolera el cultivo repetido tras otras cucurbitáceas; esto también debe considerarse al cultivarla en montones de compost. Para adelantar la cosecha, se pueden producir plántulas en invernadero. En macetas de 10 cm se siembran 2–3 semillas a 2–3 cm de profundidad. Germinan a +15…+20°C. Después se mantiene +18/+14°C (día/noche). A las 3 semanas, las plántulas tienen 2 hojas y están listas para trasplantar. Se recomienda endurecerlas para mejorar la tolerancia al frío.
Se trasplantan a mediados de mayo, cuando pasa el riesgo de heladas nocturnas. Densidad: tipo calabacín 0,5–1 planta por 1 m²; para tipos rastreros, alrededor de 0,3 plantas/m². El cultivo sobre film de acolchado da muy buenos resultados; en ese caso es posible la siembra directa.
Cuidados: se limitan a aireaciones repetidas y poco profundas. Hacia el final del ciclo puede ser necesario controlar malas hierbas (escarda manual). No se requiere poda especial.
La lucha contra plagas y enfermedades suele ser secundaria. Los daños más notables los causan virosis (hay que controlar los vectores) y el oídio tardío.
Cosecha y conservación.
Se cosecha antes de las primeras heladas cuando los frutos alcanzan plena madurez. Se deja un pedúnculo de unos 10 cm. Según la productividad (promedio 4–5 frutos por planta), se recolectan frutos individuales de distinto peso. Algunos pueden llegar a 120 kg y el rendimiento superar 1000 q/ha. Se conserva desde varias semanas hasta varios meses. La temperatura óptima durante las dos primeras semanas de conservación es +24…+30°C; en ese período el fruto termina de madurar y la corteza se endurece. Después, la temperatura se reduce a +10…+13°C.
Para la calabaza se recomienda un hoyo de unos 35 cm de profundidad y 50 cm de anchura. En el fondo coloque una capa de unos 10 cm de grava o arena gruesa. Añada un cubo de tierra de jardín, un cubo de arena y un cubo de turba aireada. Riegue con agua caliente con permanganato de potasio (3 g por cubo de agua) y cubra. Cuando la tierra se haya calentado, añada más arena, tierra y turba y mezcle bien.
La calabaza puede sembrarse con plantel o con semillas pre-germinadas (3 por hoyo para poder elegir). Deje el brote más fuerte y haga un borde alrededor a 10 cm, de unos 5 cm de alto. No olvide airear el suelo con regularidad.
Se cosecha antes de que lleguen las heladas de otoño.

