Variedad semiprecoz y productiva: 95 días desde la germinación hasta la cosecha.
Frutos de tamaño medio, ovalados, de 7–10 kg, con piel naranja.
Pulpa naranja y dulce. Apta para consumir fresca, guisar, hervir o freír.
Siembra para plantel en abril; trasplante al exterior en mayo–junio.
Siembra directa en suelo a finales de mayo–junio. Marco de plantación: 60 x 60 cm.
Responde muy bien a la fertilización orgánica.

* Leche de semillas de calabaza — un producto vegetal inusual y original, de sabor agradable y con muchas propiedades valiosas. Para apreciar los beneficios de esta “leche”, conviene conocer su composición y cómo actúa en el organismo.
Composición y valor de la leche de semillas de calabaza.
En esencia, la leche de calabaza es una bebida hecha con semillas trituradas y agua potable; por eso, su composición es muy similar a la de las semillas de calabaza y contiene:
- vitaminas del grupo B (entre ellas B1, B2, B5, B6, B9)
- vitaminas E y K
- vitamina PP (niacina)
- colina
- oligoelementos: magnesio, manganeso, cobre, hierro, flúor, zinc, fósforo y selenio
- fibra
- una característica importante: todas estas sustancias están presentes en mayores cantidades (el remojo ayuda a “activar” mejor los compuestos útiles).
Desde el punto de vista nutricional, la bebida está representada principalmente por grasas: 6,4 g por 100 ml. Las proteínas aportan 3,9 g y los carbohidratos son muy bajos: solo 1,4 g. El valor energético total es de unas 72 kcal por 100 ml.

¿Para qué es útil la leche de semillas de calabaza?
En cocina y dietética se valora no solo por su originalidad, sino también por el aporte que puede brindar a numerosos sistemas del organismo...
Con un consumo regular, la leche de semillas de calabaza puede:
- ayudar a cubrir carencias de nutrientes valiosos y reducir el riesgo de fatiga crónica
- favorecer el sistema nervioso: mejorar la calidad del sueño, el estado de ánimo, la memoria y el rendimiento
- apoyar los procesos metabólicos y la absorción de nutrientes
- actuar como diurético y colerético suave, ayudando a reducir la hinchazón y ciertas molestias intestinales
- mejorar el estado de la piel y del cabello, por lo que suele apreciarse especialmente
- aliviar las náuseas durante el embarazo
- contribuir en la lucha contra inflamaciones internas y utilizarse como apoyo en resfriados o molestias digestivas y del ámbito reproductivo.
- ser una opción valiosa en alimentación dietética: no contiene grasas animales, por lo que se puede tomar en ayuno o con dieta vegetal estricta.
- a diferencia de la leche de vaca o de cabra, la leche vegetal de semillas de calabaza no contiene lactosa, por lo que puede ser adecuada para personas con intolerancia a la lactosa.
Algunas características merecen especial atención por su importancia para el organismo.
Para el aparato digestivo: la leche de calabaza puede tener un efecto laxante suave y acelerar la digestión. Puede ser útil si hay tránsito lento y tendencia al estreñimiento. Puede ayudar a reducir gases, eliminar sensación de pesadez tras las comidas y mejorar el bienestar general.
Para personas con diabetes: las semillas de calabaza y su “leche” contienen muy poco azúcar y normalmente no provocan subidas bruscas de glucosa. Con un consumo regular, algunas personas señalan mejor control del azúcar; en diabetes tipo 2 se recomienda tomarla de forma estable solo con acuerdo médico.
Para la depuración del organismo: la leche aporta vitaminas, ácidos grasos y aminoácidos, y se asocia a un efecto favorable sobre el intestino. En prácticas tradicionales, la leche de semillas sin pelar se usa también como apoyo frente a parásitos intestinales; si se combina con un laxante, se considera que puede facilitar su eliminación sin recurrir a fármacos.
En anemia: es rica en vitaminas, ácidos y minerales. Contiene hierro y ácido fólico, por lo que puede apoyar el nivel de hemoglobina, el tono general y la resistencia.
Para el corazón y los vasos: puede contribuir a mantener niveles saludables de colesterol. Los fitoesteroles se asocian con una mejor fluidez sanguínea, y los ácidos grasos y la fibra con apoyo cardiovascular. Con consumo regular, puede favorecer una presión arterial más estable y mejorar el aporte de oxígeno al cerebro.
Para el sistema genitourinario: sus propiedades antiinflamatorias pueden resultar útiles. En hombres, el alto contenido de zinc se relaciona tradicionalmente con el apoyo a la próstata. En mujeres, puede ayudar a aliviar molestias asociadas a cistitis. También puede ser útil en casos de retención de líquidos.
¿Cómo hacer leche de semillas de calabaza en casa?
La leche preparada se encuentra sobre todo en tiendas especializadas, pero también se puede hacer en casa: se necesitan pocos ingredientes y el resultado puede ser igual de valioso.
Para prepararla, toma 1 vaso de semillas de calabaza sin pelar y 4 vasos de agua potable.
Procedimiento: coloca las semillas en un recipiente, cúbrelas con agua fría y déjalas en remojo 5 horas (se hinchan y aumentan su volumen, y sus componentes se vuelven más disponibles).
Pasadas 5 horas, escurre el agua, enjuaga las semillas, ponlas en una batidora o procesador, añade 4 vasos de agua y tritura hasta obtener una mezcla homogénea blanca. Cuela por una gasa doblada para retirar el sedimento. Vierte la leche en un recipiente de vidrio y úsala a gusto.
Las semillas deben ser de alta calidad: sin defectos, sin manchas oscuras y sin olor desagradable (la bebida quedará blanca o ligeramente cremosa, con un aroma suave y agradable).
Se puede beber sola o añadir endulzantes: azúcar, miel natural, trocitos de frutas deshidratadas, además de frutos secos o bayas trituradas.
¿Qué se puede preparar con leche de calabaza?
La leche de semillas de calabaza combina muy bien con muchos alimentos. Se usa para batidos, gachas nutritivas, repostería, sopas cremosas, postres y salsas.
Una opción delicada es la crema de verduras con leche de semillas de calabaza: corta 300 g de pulpa de calabaza en trozos pequeños; lava, pela y corta 1 patata grande. Cuece las verduras con agua (que las cubra 1 cm).
Sofríe 1 zanahoria y 1 cebolla y añádelas a la olla. Cocina hasta que esté todo tierno. Retira del fuego, añade 50 ml de leche de semillas de calabaza y tritura hasta obtener una crema suave. Decora con hierbas y sirve.
También puedes preparar un batido de frutas: plátano + manzana + 150 ml de leche de semillas, triturado hasta que quede homogéneo (opcional: una cucharada de miel o una pizca de canela).
Otra receta es la gacha de arroz: pon 1 vaso de leche de semillas en un cazo, lleva a ebullición suave y añade 3 cucharadas de arroz; cuece hasta que esté tierno y sala al gusto 5 minutos antes de terminar. Puedes añadir miel o pasas para mejorar el sabor.
Además, se puede añadir a té o café, preparar cacao con ella o tomarla sola con galletas.
Limitaciones y contraindicaciones.
No es igual de adecuada para todas las personas. Puede estar contraindicada en:
- gastritis con acidez elevada en fase aguda (las sustancias ácidas naturales pueden empeorar el estado)
- úlcera o pancreatitis en fase aguda
- alergia a la calabaza y sus semillas
- tendencia a la diarrea (puede tener efecto laxante).
Como cualquier alimento, conviene consumirla con moderación: normalmente no más de 1 vaso al día, de lo contrario puede provocar diarrea o náuseas.
¡Importante! Para prepararla en casa, usa solo semillas frescas y sanas con la cáscara intacta. Si huelen mal o sus granos saben amargos o ácidos, deséchalas: no son aptas.
¿Cómo conservar la leche de semillas de calabaza?
Los ácidos naturales y las vitaminas aumentan su valor, pero reducen la vida útil. La leche fresca se conserva 3–5 días; si se añaden endulzantes o trozos de fruta, el plazo baja a 24 horas.
Guárdala únicamente en el frigorífico. A temperatura ambiente y con luz, se estropea en un par de horas y deja de ser apta.
Calabaza a la griega.
Un plato mediterráneo muy sabroso y especiado. Resulta especialmente aromático gracias a la albahaca, la pimienta y el ajo. La calabaza queda muy jugosa y tierna.
Se puede servir como plato principal o como guarnición para carnes.

Productos necesarios –
- Calabaza (variedades dulces) — 1 kg
- Puré de tomate — 60–80 ml
- Sal — 1/2 cdta
- Pimienta negra molida — 1/2 cdta
- Agua — 40 ml
- Aceite de oliva — 3–4 cdas
- Albahaca (seca) — 1 cdta (se puede usar mezcla de hierbas provenzales)
- Ajo — 2–4 dientes
Corta la calabaza en cubos grandes y fríe en una sartén con aceite de oliva.
Pica el ajo y añádelo a la calabaza. Agrega la albahaca o la mezcla de hierbas, sala ligeramente y mezcla. Fríe hasta que aparezca una costra dorada en los trozos.
Luego añade el puré de tomate y mezcla bien. Tapa y cocina a fuego lento hasta que esté tierna, unos 20–25 minutos.
La calabaza a la griega está lista. ¡Buen provecho!

